Por los Bad Lands del Guadiana Menor: de Guadix a Benalúa.

Decía Machado que todas las ciudades tienen su encanto, y Granada tiene el suyo y el de todas las demás. Si aceptamos que todas las tierras tienen también su encanto, Granada sigue teniendo el suyo y el de todas las demás.

Los encantos de Capadocia (Turquía) y el del Parque Nacional de los Bad Lands(USA)  los tiene Granada – a su escala –  en la depresión del Guadiana Menor. Al formarse Sierra Nevada  quedó aislada una cuenca endorreica que durante millones de años acumuló materiales ricos en hierro procedentes de los ríos y torrentes de la Sierra que, sin salida al mar, fueron rellenando la cuenca de lo que hoy son arcillas rojizas (o algo así).

Cuando los lagos se drenaron hacia el Guadalquivir (o algo así) dejaron al descubierto la depresión del Guadiana Menor. La erosión del agua y el viento hizo el resto, aunque hay que decir que en este caso la decisión de quienes desde la prehistoria hasta nuestros días decidieron habitar en – dentro de – esta tierra, en casas cueva, también contribuyó a crear un paisaje único.

Aunque alguna vez me había asomado de pasada a esta vasta extensión de áridas cárcavas que se extiende desde el Negratín hasta las estribaciones de Sierra Arana, llevaba tiempo fijándome especialmente en un cresterío que separa Guadix a Benalúa. Fue mi cuñado – accitano  y que suele entrenar por la zona – quien me puso tras la pista del sendero que lo recorre por arriba.

Pero lo cierto es que me costó convencer a Gelu y Paco para dedicar el segundo día del año a una ruta por Benalúa. Con la Sierra cargada de nieve casi cualquier plan se antojaba mejor que una ruta en la que prácticamente se sale andando desde Guadix. No sé si aceptaron porque los convencí de que el paisaje iba a merecer la pena o si pena es la que yo doy por no poder calzarme unas botas y darle un tiento al hielo que cubre la Sierra, pero el caso es que nos plantamos en Guadix con la idea de dar un paseo y terminar con unas cervezas en Purullena.

Accedimos a la cresta por la trinchera del ferrocarril que comunicaba de Guadix con Baza y una vez  arriba enlazamos con un camino que recorre la meseta pegado a la cresta. El camino va por el borde de la meseta prácticamente pegado al tajo que forman las cárcavas. No obstante el recorrido es verdaderamente espectacular si se hace casi por completo por la cresta (transitable en su mayor parte) volviendo al camino solo cuando algún barranco transversal impide el paso.

De las vistas durante este trayecto se podrían decir muchas cosas, pero llevando cámara de fotos…

 

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2 Comments

  1. Qué chulos son estos paisajes… en mi zona de Murcia también tenemos muchos ejemplos de bad-lands y sí que es una gozada perderse por ellos en el invierno. En verano mejor no 🙂

    Me alegra volver a saber de ti que estás muy perdido. Supongo que mucho curro. Un abrazo y a seguir haciendo cosicas!!!

    • Buenas José!

      La verdad es que sí que es una gozada, un buen contraste a lo que habitualmente pateamos. Repetí el sábado pasado por la zona de Gorafe (más de 29 kms entre Gorafe y el Guadiana) y algunos rincones impresionan 😀

      Un abrazaco grande!

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