Creando paisajes: La Cueva del Agua [Espeleología en Sorbas]

En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: Sea la luz;  y fue la luz. Y vio Dios que la luz era buena. Obviamente, Dios vio que la luz era buena después de crearla, porque antes no podría haber visto que la luz era buena, ni mala, ni nada de nada. Como ser omnipotente que es, podía haber intuido que iba a ser buena, e incluso haberlo sabido. Pero verlo… no. 

Cueva del Agua, Sorbas

Porque para ver las cosas es requisito imprescindible que haya luz. Así, Dios podría haber ido creando cosas según su plan: tierra y agua, hierbas y árboles con sus frutos, y para el sexto día tendría unos paisajes cojonudos. Si hubiera dejado la luz para el final, en la tarde del sexto día habría disfrutado de la imagen de su creación terminada, con unos paisajes para entrar a vivir. Pero quién soy yo para cuestionar los planes de nadie, Dios prefirió ver la creación paso a paso, con paisajes en plan timelapse.

Cueva del Agua, Sorbas

Ocurrió, sin embargo, que en la creación se empelaron materiales muy buenos, como el granito de Yosemite o la cara de nuestros políticos; pero no todo fueron primeras calidades. También hubo que emplear materiales más maleables, como la moral de nuestros políticos o los Yesos de Sorbas. Éstos últimos, al contacto con el agua, se fueron deshaciendo creando paisajes invisibles.

Cueva del Agua, Sorbas

Paisajes como los de la Cueva del Agua. Aquí no llega más luz que la que uno lleve encima, por lo que la Biblia no podría decir que vio Dios que la Cueva del Agua era buena, ya que estos paisajes quedaron fuera del alcance de la luz que creó Dios para disfrutar de su creación. De manera que aquí, en las profundidades de la Tierra, es donde podemos nosotros crear nuestros propios paisajes. Ya sabéis, en plan hágalo Vd mismo.

Cueva del Agua, Sorbas

¿Y cómo son estos paisajes que creamos al alumbrar con el frontal? Pues como los muebles de Ikea: efímeros, imperfectos e inestables. Cambian si cambiamos nuestra posición, y se desvanecen tan pronto como dejamos de mirarlos. Son limitados, nada que ver con las grandes llanuras o los profundos valles bajo el Sol. Y son bellos, sí, pero de una belleza fugaz. Son, en definitiva, paisajes a nuestra medida.

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