Las Empanadas (2.106m) por el Barranco de Túnez

ESTA RUTA PUEDE ENCONTRARSE EN MI GUÍA “EXCURSIONES POR LAS SIERRAS DE CAZORLA, EL POZO Y CASTRIL”

Hace unos meses traje al blog una bonita ruta por la Sierra de la Cabrilla. En aquella ocasión acabamos en la cima de las Empanadas entrando por el Collado de la Zarca, recorriendo Navalasno y bordeando casi por la cima el Alto de la Cabrilla. Desde luego se trata de un trekking exigente, tanto por los kilómetros como por el terreno. Pero no puede decirse que se trate de una ascensión dura. Subir desde la vertiente del río Castril, sin embargo, sí es duro.

Por el Chinar de Túnez

Por la vertiente castrileña hay que salvar casi mil metros de desnivel y más de mil doscientos de ascenso acumulado. Fuera de Sierra Nevada, ésta es sin duda una de las ascensiones más exigentes de Andalucía. Y en términos absolutos, una de las más bonitas, porque la caliza y el agua no son materiales que pongan límites a la imaginación de la Naturaleza a la hora de moldear montañas. Y si algo hay en Castril es eso: caliza y agua.

09 - Simón asomado al balcón

Allá por 2010, Laura, Torres, Simón y yo aprovechamos un día de primavera para tomarle las medidas a esta subida. Aunque hay casi tantas opciones de subida como barrancos, en este caso optamos por la que podríamos llamar clásica, es decir, que saliendo desde los Cortijos del Nacimiento, nos desviamos rápidamente hacia el Chinar de Túnez, ganando altura por el cascajar hasta que nos situamos en el Collado de las Cuchillas. El topónimo es apócrifo, no creo que el collado tenga nombre en realidad, pero lo empezamos a llamar así por las imponentes vistas a la sucesión de paredones que conforman el final del barranco y que, sin duda, son uno de los paisajes más reconocibles de la Sierra de Castril.

16 - saltos de agua por doquier

Tras una suave bajada hasta el lecho del barranco comenzamos a remontar el arroyo. Como digo, realizamos la ascensión en un día de exuberante primavera, por lo que aprovechamos la suavidad de este tramo para disfrutar de la floración de endemismos como la Aguileña de Cazorla o la carnívora Grasilla de Cazorla. Y así nos plantamos en la Casa del Maestrillo, uno de los rincones imprescindibles de la sierra, por su historia y por su enclave. Aquí, en un apartado vallejo al que aún hoy cuesta llegar, se instaló Eduardo Fernández, el Maestrillo de Túnez. Nacido en Velez Rubio, luchó por el bando republicano en la guerra, cumplió seis años de cárcel y marchó luego a Barcelona, para volver como maestro luego a su pueblo. Y en algún momento de su biografía su camino debió cruzarse con el del mismo comerciante de píldoras contra la sed con el que se había encontrado el Principito *, porque  cambió su bicicleta por un burro, vendió sus posesiones y compró este trozo de tierra, resumiendo su existencia en los siguientes versos: Cuando me canso y me entra la sed / me voy a la fuente y me pongo a beber / me doy media vuelta y bebo otra vez. 

Eduardo fernández, el Maestrillo de Túnez
Fotografía publicada por Ideal Granada el 25 de marzo de 1990

En fin, envidiando infinitamente al Maestrillo, pero sabiendo que nosotros teníamos que volver al mundo, y preferiblemente evitando que nos alcanzara la noche antes de bajar de la Puerca, seguimos hacia Empanadas, del que solo nos separaban ya las endiabladas pendientes que nos llevarían al Collado de la Cruz y de ahí a la cima.

28 - collado de la cruz

 Y así alcanzamos los 2.106 metros que constituyen el punto más alto del Parque Natutal de Cazorla, pero no del de Castril. Y es que esta cima separa las provincias de Granada y Jaén, y por lo tanto los dos parques naturales. Esta división administrativa es muy necesaria, pero no tan evidente como podría pensarse. Nosotros lo sabíamos porque somos gente leída, porque lo dicen los mapas y por los carteles que marcan la frontera. Pero, por ejemplo, los erodios de Cazorla no han sido informados, y pese a su nombre, crecen a ambos lados de la divisoria sin permiso, suponemos, de los responsables de uno y otro Parque.

35 - erodium cazorlanum

Tras haber disfrutado del espectáculo de tener los grandes barrancos de Castril a nuestros pies – impresiona especialmente desde esta perspectiva el de la Malena – nos lanzamos al descenso. En lugar de volver sobre nuestros pasosnos fuimos hasta el Collado del Salitre, para bordear por el norte el Cerro de la Carrasca y enfilar la Serrezuela, que es en general una bajada más suave hacia los Llanos de la Puerca. En el cortijo echamos el último descanso, a la sombra de las nogueras, antes de acometer el descenso del Chinar de Túnez y dar por terminada una buena jornada de sierra.

* —¡Buenos días! —dijo el principito.
—¡Buenos días! —respondió el comerciante.
Era un comerciante de píldoras perfeccionadas que quitan la sed. Se toma una por semana y ya no se sienten ganas de beber. 
—¿Por qué vendes eso? —preguntó el principito. 
—Porque con esto se economiza mucho tiempo. Según el cálculo hecho por los expertos, se ahorran cincuenta y tres minutos por semana.
—¿Y qué se hace con esos cincuenta y tres minutos?
—Lo que cada uno quiere… “
“Si yo dispusiera de cincuenta y tres minutos —pensó el principito— caminaría suavemente hacia una fuente…” 

 

 

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