Ferrata de Loja – Cueva Horá

Ferratas

Este fin de semana ha tocado estrenar ferrata. A estas alturas del blog no tiene sentido decir que no soy muy ferratero: este año van dos. Cierto, no es la actividad que más me pone, pero no deja de ser una forma divertida de acercarse a la montaña y si hay excusa, pues se va. En este caso la excusa era doble. La primera era estrenar la flamante Ferrata de Cueva Horá, en Loja. La segunda era que el plan incluía a los maestros ferrateros del Club de Montaña María, que venían en misión de cool hunters, es decir, a coger ideas.

Así que, con la puntualidad que nos distingue (a todos menos a Félix), 30 minutos después de la hora fijada fuimos llegando al punto de encuentro, junto a la A92, en Loja, desde donde nos dirigimos a las inmediaciones del Charco del Negro, donde han instalado la ferrata. Bueno, las ferratas, porque consta de 4 tramos cuya dificultad va en aumento. De manera que el primer tramo, de iniciación, tenía poco interés. Lo único reseñable es que la tirolina tiene poca pendiente.

Ferrata de Loja - Cueva Horá (3)

El segundo tramo ya es otra cosa: tirolina y puente tibetano, aunque lo más destacable es una espectacular salida (evitable por las grapas) por una grieta equipada con una cadena. Aunque la reseña a pie de ferrata dice que se hace en oposición, lo cierto es que la estrechez no permite oponer la espalda cómodamente – y menos si se lleva mochila -, obligando a tirar de brazos por la cadena. Demencial y espectacular. El tramo acaba en un rápel con un volado precioso.

Ferrata de Loja - Cueva Horá (5)

El tercer tramo tiene un puente mono como elemento más destacable. Por lo demás, son 90 metros bastante entretenidos aunque sin grandes complicaciones. Y es que probablemente esa es la tónica general de la ferrata, que obliga a tirar poco de brazos. Las grapas están muy poco espaciadas y los tramos más apretados se hacen muy cómodamente. Este tramo termina en otro rápel que nosotros evitamos por un destrepe junto al cuarto tramo.

 

Ferrata de Loja - Cueva Horá (23)

 

Y el cuarto tramo tiene una entrada sencillamente espectacular. Se sale de un techo que han equipado con grapas e invita a dejarse los brazos en el acero (y la espalda en el suelo, si no se anda con cuidado). El tramo se inicia en un desplome diabólico para salir rápidamente a un tramo vertical bastante potente. Se trata de un tramo corto pero explosivo del que bajamos volviendo al rápel del segundo tramo, que nos había gustado bastante.

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