Corredor Diagonal del Alhorí entre la niebla.

No os lo vais a creer… hoy no voy a rajar de la AEMET. Hace un par de semanas acertaron del todo con el pronóstico, que era francamente malo desde el viernes hasta la mitad del domingo. Total, que con esta maravilla de tiempo primaveral trazamos un plan cuidadosamente medido: el sábado nos desplazaríamos hasta Jérez del Marquesado, hasta donde no tendríamos problemas en llegar equipando el coche con limpiaparabrisas. Una vez allí equiparíamos el estómago con carne a la piedra, cervezas y demás viandas en un restaurante a su vez equipado con techo. Después, volviendo al coche con limpiaparabrisas, nos desplazaríamos hasta el Postero Alto, Refugio equipado con lumbre. El domingo temprano saldríamos equipados con kilos y kilos de cosas metálicas en dirección al Alhorí, donde haríamos el Corredor Diagonal entre la niebla y la ventisca. Y luego ya, cuando saliéramos a la Piedra de los Ladrones el día quedaría despejado para volver al Postero Alto con un sol radiante. Planazo.

Subiendo desde el Postero Alto

Con que al amanecer poníamos rumbo al Circo del Alhorí, remontando con más pena que gloria las pendientes que nos llevan a donde estuvo el glaciar. A medida que ganábamos altura la AEMET iba cumpliendo su palabra, y de la niebla pasamos a la nieve y a una incipiente ventisca. No es que sean las condiciones ideales, pero contábamos con al menos dos ventajas.

Laura en las rampas de acceso al Circo del Alhorí

La primera es que la nieve en el corredor estaría dura, lo cual siempre es bueno cuando la cosa se pone muy vertical. Y muy vertical se iba a poner. La segunda ventaja deriva de la propia naturaleza del corredor. Se llama Corredor Diagonal porque, a diferencia del contiguo “Corredor Central” traza una estética y escalofriante diagonal a lo largo de una serie de farallones, de manera que si decides salir por la vía rápida, en lugar de caer por un embudo, vuelas. Y como el momento de calzarse los aparejos es siempre inquietante, vale más no ver por dónde puede torcerse la cosa.

¿tú ves algo?

Porque luego, una vez metido en el turrón, el cuerpo y la mente se ponen a lo suyo y no hay momento para inquietudes. Al contrario, la cara adopta esa mueca sádica de quien está donde tiene que estar, disfrutando de cada metro ganado a la montaña.

Al lío

Total, que nos repartimos los largos como buenos hermanos: Kike le tira al primero, así que a mí me toca el resalte de hielo. Según va llegando a la R1 lo escucho maldecir por el walky qué cabrón, lo que tienes a partir de aquí… me estoy arrepintiendo de haberte dejado este largo. Y yo me lo creo, pero cuando llego y veo el hielo que queda y principalmente, tras meter un tornillo para reenviar desde la R, no me queda tan claro que esto pueda disfrutarse. Pero midiendo muy bien los hachazos veo que aguanta. A disfrutarlo.

Corredor Diagonal del Alhorí (25)

Y nos quedaba el tercer largo, una pala inclinada de nieve en condiciones muy buenas para salir a la loma. En la reunión Laura me dice que cuando le va a tocar hacer un largo de primera. Imaginad, un largo que se protege fácil, una novia que quiere ir de primera y estacas. Debe ser lo más parecido a tenerlo todo en la vida. Tírale mija.

Corredor Diagonal del Alhorí

Y así es como terminamos este bonito corerdor, que nos dejó un gran sabor de boca. Para los amantes de las cifras, el corredor son unos 200 metros. Depende de la referencia que mires está entre PD+ y AD, con 60º de inclinación y un paso de mixto que puede ser hielo o III dependiendo de las condiciones.

 

 

 

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