Peña Horadada, 2.295m. Corredores Este y Oeste.

Peña Horadada es una de las espinitas que menos me han durado. Hace una semana, con un paquetón de nieve de los de antología, nos dejamos a medias el corredor nordeste de esta elegante montaña. Espesores de hasta un metro de nieve sin transformar y una meteorología poco colaboradora nos obligaron a buscar un escaqueo decente, no sin antes disfrutar de un buen puñado de cascadas y resaltes (os debo ese reportaje). El hielo estaba perfecto, y tan pronto como transformara la nieve esto iba a ser una gozada.

Se conoce que Kike también se había quedado con las ganas de verle la coronilla a esta montaña, porque a media semana lo llamé en plan oye, Laura curra todo el fin de semana, pero yo puedo liberarme el viernes… y su respuesta fue en plan iba a llamarte para proponerte el viernes.- ¿Vamos? – ¡Vamos!  Y fuimos.

Corredor de Peña Horadada

El caso es que Kike tenía en mente un plan bonito: apretando, y si las condiciones eran las que debían ser, podíamos subir por el Corredor Nordeste y bajar por el Noroeste. Así que buena parte de la aproximación la dedicamos a tomarle las medidas al corredor de bajada. El único resalte que vimos fue uno que encontraríamos casi al final de la bajada. Lo demás parecía limpio… sin sorpresas podía ser un descenso bonito y rápido. Con sorpresas… bueno, llevábamos los frontales.

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Pero antes de descender hay que subir, y en nuestra mente se había dibujado un corredor blanco, que una pelotera gorda de nieve transformadita, dura, extremadamente cramponeable, y unos resaltes de hielo recio del que agarra como el velcro… pero no. La primera cascada, en la que el sábado anterior habíamos disfrutado como enanos, era una costrilla impracticable que tuvimos que evitar. La segunda algo mejor, la mitad de los pioletazos se los llevó el hielo y la otra mitad las matas.

 

Kike cogiéndome en una cascada lateral

Poco a poco íbamos ganando altura y las condiciones de hielo y nieve iban mejorando en idéntica medida que nuestras caras de psicópatas. A mitad de corredor la nieve ya estaba dura como para subir a  buen ritmo, y los resaltes ganaban grosor y consistencia. Que, a ver, esto va de adaptarse a las circunstancias. Si la cosa no hubiera mejorado, colocamos los tornillos en una mata de tomillo y contamos que  hemos llevado el dry mating – término acuñado por José Pastor en esta misma montaña – a un grado superior. Pero, por fortuna, Peña Horadada estaba por dejarnos disfrutar.

Corredor de Peña Horadada

Y es que el corredor en sí es disfrutón como pocos. Rondará los 45º, aunque la pendiente no es ni mucho menos continua, de manera que se van alternando tramos muy cómodos con resaltes bastante verticales y palas de bastante pendiente. Y si aún quieres complicarte más, siempre puedes tirarle a alguna de las cascadas laterales, cosa que – por supuesto – hicimos. Inevitable el pensamiento recurrente en estas cascadas, en las del Buitre, o en cualquier corredor de la zona: Almería… estamos en Almería.

Corredor de Peña Horadada

Al penúltimo resalte le tiró de primero Kike, en lo que podríamos llamar “mixto ordenado”: un crampón a la roca y otro al hielo; y al último Laura a pelo. A continuación el corredor abre y la cima queda a unas rampas de distancia. Unida a la cuerda por un collado, desde esta perspectiva no parece tan altiva. A las tres de la tarde estábamos comiendo en el único rincón que nos protegía de un viento endiablado.

 

Corredor de Peña Horadada

 

La bajada, como decía, la hicimos por el corredor contiguo, es decir, por el noroeste. En varias referencias habíamso leido que Lorenzo Arribas hablaba de un corredor que podía bajarse esquiando en Peña Hoardada. Sin duda es el que estábamos encarando. El corredor es un tobogán, sin un solo resalte casi hasta el fondo, bastante encajonado y con pendiente similar al anterior, si acaso más continuo. Tal y como intuíamos, la bajada fue mucho más divertida por el corredor que por la loma. Y rápida: teníamos pagadas todas las horas de luz del día, pero desaprovechamos las últimas y llegamos al coche sin los frontales. Las guardamos para la siguiente.

Corredor de Peña Horadada

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