Ascensión al Puntal del Buitre (2007m)

Situado en la cuerda de Cabañas – al norte de la caseta de fogoneros que marca la máxima elevación de la Sierra del Pozo -, el Puntal del Buitre pasa injustamente desapercibido  a los ojos de una gran mayoría de montañeros. Sin embargo, la afilada cresta que forma el segundo dosmil poceño merece un hueco en la agenda de todo aficionado.

cascada en Guazalamanco

Aunque una ascensión completa a esta cima ha de partir desde el Área Recreativa de Guazalamanco, lo cierto es que en esta ocasión hice trampa y comencé directamente desde el arroyo, sí, pero a su paso bajo Prado Arredondo. Lo justo para una ascensión express y vuelta al pueblo a la hora de comer.

CF Prado Arredondo

La ruta exige visitar en primer lugar las ruinas de la Casa forestal de Prado Arredondo, uno de tantos recuerdos de una sierra pretérita que desaparecen sin que la normativa de protección haya sabido preservar el innegable valor histórico y etnológico que representan. A la espalda del caserón parte aún hoy una senda de herradura cuyo trazado se acomoda a la perfección a la abrupta orografía serrana, anclada a los contrafuertes que forman el barranco de Guazalamanco y remontándolo casi hasta su nacimiento. Lamentablemente el paso del tiempo va haciendo mella en el camino y la ladera a la que tan bien se adapta cede ya en varios pasos, peligrando la continuidad del paso.

04 - el objetivo al fondo.jpg

Pero de momento se pasa, y se llega de nuevo junto al arroyo. Desde aquí partía otra senda que remontaba el barranco hasta la Cañada de las Varas. De esta no queda ya ni rastro, con que toca remontar una barranquera por donde buenamente se puede. Afortunadamente la subida es intensa, pero breve. No tardo en estar en la Cañada, desde donde busco ya el Collado de la Juan Fría. A partir de ese punto no hay camino que seguir: se trata de buscar el mejor paso hacia la cresta que culmina el Puntal.

29 - patrimonio serrano, viola y senda.jpg

Lo mejor para afrontar con ánimo este tipo de subidas es la botánica. Sube uno parándose cada poco: viola cazorlensis aquí, geranio de las cataratas allá, arenarias… y la subida se hace eterna pero llevadera. Casi sin darme cuenta me encontré sentado en la cima, disfrutando del vuelo de un joven pollo de quebrantahuesos que solo se dejó fotografiar en la lejanía. Y de la alargada crestería que indica el camino a Cabañas. Y del mar de montañas que se extiende al norte, perdiéndose la vista hacia Banderillas, y de la silueta blanca de las nieves que aún cubrían Sierra Nevada…

22 - cabañas.jpg

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