¿Qué pasa en la Fundación Gypaetus?

        Hace aproximadamente un año, cuando Juan Diego y yo visitábamos a los técnicos de la Fundación Gypaetus en el Barranco de las Canalejas, en la Sierra de Castril, no pudimos prever la tormenta que se avecinaba. Era una mañana de agosto, sin una nube en el cielo. Huéscar, Hortelano y Blimunda experimentaban sus primeros vuelos en el valle, los pastores se acercaban a interesarse por la evolución de los pollos, y los técnicos saciaban nuestra curiosidad con paciencia. Leyendo ahora el texto que dedicamos a aquella mañana queda claro que no me llamó Dios por el camino de la futurología, porque la realidad es sensiblemente distinta  a la que entonces vaticinábamos: nuestros anfitriones de aquella mañana fueron despedidos, 2  quebrantahuesos más han muerto a causa del veneno y los que se iban a liberar esta temporada jamás volarán el libertad porque el programa ha sido suspendido temporalmente. El programa de reintroducción parece hacer aguas, y en estas circunstancias el Presidente del Patronato de  Gypaetus presenta su dimisión.

         2010_12_29_352.JPG

         Las primeras informaciones que apuntaban a que Gypaetus no era la balsa de aceite que aparentaba ser surgieron poco después de terminar el hacking de 2010, cuando ABC Sevilla publicaba que las dificultades económicas habían dado lugar a que fueran los propios empleados los que sufragaran los gastos derivados de la última campaña. Pero la bomba informativa estalló con una triste noticia escuetamente resumida en el perfil de Facebook de la Fundación: Cata y Pontones habían muerto a causa del veneno. Ha sido en el Parque Natural de la Sierra de Castril. Las liberaciones, este año, han sido suspendidas. Con esta lacónica explicación, el 27 de mayo se hacía pública la suspensión del programa. Y a partir de ahí saltaba la liebre. Aparentemente podía haber algo más que el veneno detrás de la paralización del programa, o – como mínimo – la situación administrativa y económica de la Fundación no atravesaba su mejor momento.

            Los primeros comentarios en este sentido fueron prontamente eliminados del perfil de la Fundación. Carlos Ruiz – antiguo trabajador de Gypaetus – apuntaba a motivos de gestión a añadir a los envenenamientos como causa de la suspensión de las liberaciones: el equipo que hasta entonces se había ocupado de llevar a cabo los hackings había sido despedido. Pero, como hemos dicho, este tipo de comentarios fueron eliminados del perfil de facebook de la Fundación, por lo que el debate se desarrolló principalmente en el Blog “Segura en Verde”, que mantiene Javier Broncano, y en el Foro de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas.

             En estos debates participaron varios de los antiguos trabajadores de Gypaetus, y básicamente coincidieron en señalar como responsable de la mala situación de la Fundación al actual Gerente: Jesús Charco. Destacaremos por el peso que tuvo en la Fundación y en todo lo relacionado con la reintroducción del quebrantahuesos en Andalucía las palabras de Carlos Ruiz, antiguo coordinador de seguimiento del proyecto:  Ante la actitud continuada de desprecio por el trabajo técnico, la falta de argumentación en sus decisiones, y la indolencia en el desempeño de sus funciones en lo relativo a la gestión financiera (que derivaron en que el personal de la FG estuviera entre 4 y 6 meses sin cobrar, dependiendo de los casos, y que los gastos del hacking de 2010 tuvieran que ser adelantados por los propios técnicos, a una media de casi 2000€ por cabeza), en septiembre de 2010 los trabajadores optaron por remitir una carta informando de esta situación al presidente del Patronato, Fernando Hiraldo.  Esta carta, firmada por todos los trabajadores de la entidad – y cuyo contenido, al que hemos tenido acceso, no hacía referencia a los impagos, sino a la situación global de la Fundación, las escasas posibilidades de comunicación con la Gerencia, y la preocupación de los firmantes por una gestión que, a su juicio, comprometía el buen fin del programa – , fue entregada en mano al Presidente por el coordinador técnico de la fundación (José Eugenio Gutiérrez). Pocas semanas después, este coordinador técnico era despedido, con reconocimiento de improcedencia, y justo el día anterior a que comenzase a coordinar un proyecto LIFE de 5 años de duración, que el equipo técnico había logrado antes de la entrada en la FG de Jesús Charco.  Por su parte, la Fundación Gypaetus se ha pronunciado sobre este punto para Metioenverea.com,  aclarando que “La reestructuración de la plantilla obedece al plan de trabajo marcado por una nueva dirección”. Los antiguos trabajadores critican especialmente que dicha reestructuración se llevara a cabo sin dejar tiempo material para el intercambio de información sensible sobre metodología, experiencia, o sencillamente trucos con los nuevos técnicos, lo que según ellos hubiera redundado en beneficio del programa y habría alejado el fantasma de la represalia.

005.jpg

            Hayan sido consecuencia de un enfrentamiento con la gerencia, o de una reestructuración necesaria, el hecho es que los despidos con reconocimiento de improcedencia han costado un buen pellizco del dinero que debían haberse comido los quebrantahuesos: Se ha despedido a 5 personas, con contrato indefinido, que entre los 5 sumaban 17,9 años en la FG. Y a 45 días por año trabajado, salen más de 800 días de indemnización (en el total de los 5). (…) Esto supone que a lo largo de los últimos meses la FG haya desembolsado casi 90.000€ para cubrir estos despidos – añadía Ruiz.

             Ahora bien, ¿guarda relación este conflicto laboral con la suspensión de las liberaciones de la temporada 2011? En opinión de C. Ruiz el adelgazamiento de la plantilla produjo una relajación en las labores de vigilancia: después de estos últimos despidos este único técnico de seguimiento que quedo recibió órdenes de no realizar trabajo de campo hasta que nuevo personal se incorporara al proyecto, cosa que ocurrió a finales de abril. En consecuencia, las sierras no han recibido visitas de técnicos del proyecto durante febrero, marzo y buena parte de abril de 2011. Pero  la Fundación Gypaetus hace hincapié en que los envenenamientos superaban ya el límite tolerable: Su desaparición ya llega a los límites tolerables por el programa en cuanto a pérdida de ejemplares liberados. Es momento de reforzar estrategias para acabar con el veneno y que la muerte de estas 2 aves sea un motivo más para unir a toda la sociedad en contra del uso del veneno en el monte que, no olvidemos es un delito tipificado por la Ley, señalando además que su plantilla ha fluctuado en base a los proyectos en marcha sin que ello afecte al desarrollo y continuidad de su principal objetivo.  Según ha aclarado la Fundación para Metioenverea.com, todo estaba listo para el hacking: Todo estaba preparado, incluso se habían visitado ya las cuevas de hacking para repasar y actualizar posibles mejoras, instalación de cámaras de videovigilancia, etc.  También los voluntarios estaban ya seleccionados. Es decir, se contaba, como todos los años, con un completo equipo, en lo humano y en lo técnico, para llevar a cabo el hacking.

            Así pues, los argumentos de una y otra parte estaban sobre la mesa. Pero aún faltaba el último episodio: la dimisión del Presidente de Gypaetus, Fernando Hiraldo. Según recoge Europa Press la baja de Hiraldo responde única y exclusivamente a que sentía que lo estaba haciendo mal al frente de la Fundación porque no está desarrollando las tareas que debería hacer un presidente. Pero seguramente lo que más ha llamado la atención ha sido la aseveración de que aceptó el cargo siempre advirtiendo a la Consejería de que no tenía tiempo material para dedicarle, hecho que según el propio Hiraldo no importó en su día a la Administración autonómica porque la Fundación iba a contar con un gestor que “era el que se iba a encargar, principalmente, de todo“. De acuerdo con la estructura orgánica de la Fundación, esa función recae directamente en el Gerente.

            De manera que el Presidente no tenía tiempo para presidir la Fundación. Puede parecer una valoración poco afortunada de un presidente saliente, pero la prensa ha recogido otras menos tranquilizadoras: según publica Diario Sevilla en su edición digital, para Charco las liberaciones son una “pequeña parte” de un programa que cuenta con un centro de interpretación, campos de voluntarios, actividades de concienciación de ganaderos y cazadores, o el seguimiento de los diez ejemplares que siguen volando. Y puestos a valorar, no ha faltado quien valora la posibilidad de trasladar el programa y empezar de cero, cómo no, en el occidente Andaluz: No entiendo muy bien lo de los cebos. El proyecto tiene que replantearse, reconfigurarse. Hay otros lugares idóneos, como Grazalema, donde hay buitres leonados que le proporcionen huesos y nos sirvan de alerta si hay cebos – decía M. Ferrer, uno de los asesores científicos del Patronato de Gypaetus. Quienes conocemos bien las Sierras de Cazorla, Segura y Castril nos preguntamos si los buitres leonados del oriente andaluz no son tan aptos como los de Grazalema para alertarnos con su envenenamiento del inminente envenenamiento de los quebrantahuesos. Y obviamente nos preguntamos si el envenenamiento de los leonados sería un buen instrumento para la reintroducción del quebrantahuesos o si precisamente son los envenenamientos los que tienen paralizado el programa. Sea como fuere, resultan especialmente altisonantes las declaraciones del representante del CSIC, toda vez que dicha institución conoce sobradamente los estudios de viabilidad que precedieron a la elección de las Sierras de Cazorla, Segura, Las Villas y Castril como escenario de la reintroducción. Dichos estudios, a mayor abundamiento, contaron con la supervisión del propio CSIC, siendo los resultados para cebos envenenados más altos en Grazalema que en Cazorla o Castril.

2010_12_29_350.JPG

            En fin, hasta aquí los hechos y las valoraciones. El panorama parece un tanto convulso y resulta difícil sacar conclusiones que nos permitan aventurar cuál va a ser el futuro del quebrantahuesos en nuestras sierras. Por nuestra parte existe un único deseo, y es que el programa vuelva a la normalidad, es decir, a las sueltas y al trabajo de campo. Una vez desatada la crisis dentro de la Fundación la única opción cambiar las cosas que tengan que ser cambiadas y retomar el único objetivo del programa: la reintroducción del quebrantahuesos empezando por el que fue su último hábitat en Andalucía, y de ahí facilitar su expansión al resto de nuestra geografía.

           Y en la parte que como montañeros, senderistas o visitantes ocasionales nos toca, la actitud a seguir solo puede ser de máxima colaboración con la Fundación Gypaetus. Reconociendo, desde luego, el trabajo de quienes han dejado el programa, el compromiso con quienes ahora se enfrentan al reto de reintroducir los quebrantas en nuestras sierras debe ser igual de intenso. Comunicando avistamientos, denunciando actitudes que puedan poner en peligro a las aves, reconociendo el trabajo bien hecho y exigiendo responsabilidades por las actitudes mejorables.

 VALORACIONES DE LA FUNDACIÓN GYPAETUS (a través de su responsable de Comunicación, Encarna Mansilla)

Dado que las opiniones expuestas por los antiguos trabajadores de Gypaetus respecto de la paralización del programa de reintroducción pueden consultarse en los foros en que se ha producido el debate, consideramos conveniente reproducir aquí íntegramente las aclaraciones que la Fundación Gypaetus ha facilitado a www.metioenverea.com

– ¿La paralización del programa obedece exclusivamente a la muerte por envenenamiento de los ejemplates Cata y Pontones?

 El quebrantahuesos desaparece de Andalucía a finales de los ochenta; el último ejemplar de la especie fue fotografiado a mediados de esa década y con su desaparición de extinguió el quebrantahuesos en Andalucía como consecuencia de la acción humana. La Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía determinó recuperar la especie para el patrimonio natural andaluz y en diciembre de 1996 nació el Centro de Cría del Quebrantahuesos de Cazorla con el objetivo de reproducir esta especie en cautividad y formar un stock genético que asegure la supervivencia de las poblaciones europeas de quebrantahuesos y el éxito del programa andaluz de reintroducción. Desde 1999 el centro de Cazorla pertenece al Programa Europeo de Especies Amenazadas y actualmente está entre los más importantes a nivel internacional.

La Estación Biológica de Doñana (EBD) realizó, en los primeros años de los 90 (1991-02) estudios para determinar la capacidad de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas para albergar el regreso del quebrantahuesos y la conveniencia de extender la reintroducción a otras sierras andaluzas. Dichos estudios concluyeron en positivo.

En 2001 la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía  inició un estudio de viabilidad en Andalucía que la Fundación Gypaetus, con la asesoría de la EBD, concluyó en 2005.

Previo a las liberaciones (a partir de 2006) y a posteriori la Fundación Gypaetus ha desarrollado, además del seguimiento de los ejemplares liberados, toda una programación informativa, formativa, de divulgación, promoción, difusión del programa y sobre las amenazas de la especie. Venenos y plumbismo, principalmente.

No obstante la muerte del macho Pontones, de 4 años, y de la hembra Cata de 2 años, hacen un balance de bajas insostenible por lo que el Programa de Reintroducción del Quebrantahuesos debe replantearse su continuidad tal y como estaba siendo llevado a cabo. El programa en ningún caso se paraliza, sólo suspende las liberaciones este año para centrarse en el abordaje del veneno entre los colectivos rurales. Las investigaciones del Servicio de Protección a la Naturaleza de la Guardia Civil siguen su curso y las reuniones para determinar las acciones a realizar en el Parque Natural de la Sierra de Castril se han intensificado desde la muerte de los dos ejemplares de quebrantahuesos así como la programación de charlas de colegios de la zona. En los próximos días se hará público un Plan de refuerzo de la lucha contra el veneno elaborado y consensuado por los mejores expertos de Andalucía.

El programa continua, con el centro de cría, la educación ambiental, el voluntariado, la lucha contra el veneno y el plumbismo, etc … La muerte de Cata y Pontones tiene que ser el fin de una serie de muertes que de ningún modo pueden seguir produciéndose. Su desaparición ya llega a los límites tolerables por el programa en cuanto a pérdida de ejemplares liberados. Es momento de reforzar estrategias para acabar con el veneno y que la muerte de estas 2 aves sea un motivo más para unir a toda la sociedad en contra del uso del veneno en el monte que, no olvidemos es un delito tipificado por la Ley.

– ¿Cómo se explica esta situación cuando según la información disponible en la web de Gypaetus Andalucía encabeza la clasificación de WWF en materia de lucha contra el veneno?

 El uso de veneno o cualquier otro método de destrucción masiva o no selectiva, está tipificado como delito en el artículo 336 del Código Penal de 1995. Su modificación por Ley Orgánica 15/2003, de 25 de noviembre castiga el empleo de veneno con la pena de prisión de 4 meses a 2 años o multa de 8 a 24 meses, y en todo caso inhabilitación especial para el ejercicio de cazar o pescar por tiempo de uno a tres años. Además en el caso en que el daño causado fuera de importancia notoria, se impondrá la pena de prisión mencionada en su mitad superior. La estrategia Nacional contra el uso ilegal de cebos envenenados de 2004, recoge que

“un factor que ha favorecido la generalización del uso de venenos como método ilegal de control de predadores ha sido la impunidad de los envenenadores, dada la dificultad de encontrar un autor material de los hechos.

La mayoría de los casos en los que se iniciaron actuaciones penales fueron sobreseídos incluso antes de la celebración del juicio oral o archivados aunque no se habían cometido defectos de forma o de fondo en la recogida de las pruebas periciales.

La principal causa de archivo o sobreseimiento fue la falta de autor conocido.

El mejor conocimiento del problema no llevaría a una masiva aplicación del tipo, por las limitaciones y garantías de que se rodea el proceso penal en cuanto a la prueba de la autoría, pero sí a que los archivos y absoluciones no se produjeran de una manera tan abrumadora como en la actualidad”…

Andalucía aprobó su propia estrategia para la erradicación del uso ilegal de cebos envenenados en 2004 y los resultados del plan de acción de la Comunidad Autónoma, la coloca a la cabeza respecto a otras regiones con planes propios. Andalucía es la única comunidad autónoma que recibe un aprobado y pasa sin dificultad los ocho criterios evaluados por el estudio de WWF, cinco de ellos con buena nota, manteniendo una amplia ventaja sobre el resto.

La organización WWF ha realizado un seguimiento del trabajo de las autonomías, clasificándolas según los resultados obtenidos en 8 criterios: grado de desarrollo de su plan regional, disponibilidad de recursos económicos y humanos, normativa propia, especialización de agentes, transparencia informativa, resoluciones ejemplarizantes, sensibilización de grupos de riesgo y esfuerzos de vigilancia y prevención.

En 2010, señala el estudio,  se conoce  la muerte por envenenamiento de trece águilas imperiales y más de cuarenta milanos reales. En base al estudio de WWF se concluye que el uso de cebos envenenados se mantiene en la mayoría de las CCAA.

Seis años después, los informes técnicos revelan que si bien cada año el esfuerzo de búsqueda de venenos y la vigilancia es “mayor”, se localizan “menos” casos de veneno en Andalucía.

Desde septiembre de 2008 por el empleo de técnicas de detección y cuantificación más sensibles, ha sido posible  aumentar la capacidad para detectar cebos con concentraciones menores y determinar el tipo de compuestos.

La puesta en funcionamiento de las Unidades Caninas Especializadas se ha convertido, subrayado por la Consejería de Medio Ambiente,  en el medio “más eficaz” para detectar el uso ilegal de venenos, siendo “esenciales” en la evolución positiva de la Estrategia. El número de inspecciones se ha triplicado en cuatros años pasando de las 132 en 2006 a las 439 inspecciones en 2010″.

Desde el inicio de la Estrategia se han efectuado 1.749 inspecciones. El aumento de las inspecciones en cotos de caza y explotaciones ganaderas andaluzas ha permitido confirmar “la progresiva disminución de los casos de veneno en el medio natural”. El veneno, no obstante, persiste aunque las cifras hayan mejorado y pone en jaque programas de conservación y reintroducción de especies amenazadas o extinguidas como es el caso del quebrantahuesos centrado especialmente en minimizar los efectos de esta práctica ilícita.

Ahora se trabaja aun más intensamente, lo que colocará a Andalucía a la cabeza no ya de España si no de Europa en la lucha contra el veneno con el Plan que se comentó en la respuesta anterior.

– ¿Creen que en Andalucía se destinan suficientes medios materiales a la lucha contra el veneno y demás amenazas?

  La dedicación es coherente y consecuente  aunque para erradicar cualquier tipo de delito los medios siempre pueden ser mayores. En la respuesta 2ª se contesta también ampliamente a la pregunta tercera.

– Las labores de vigilancia llevadas a cabo por la Fundación ¿son secundadas de alguna forma por efectivos de la Agencia de MA? (confusión debida a un error en la formulación de la pregunta, nos referíamos al grado de colaboración de la Administración a través de  Agentes de Medio Ambiente).

 La Agencia de Medio Ambiente ya no existe, ahora el organismo que gestiona todo lo relativo a biodiversidad, venenos y otros asuntos similares es la Consejería de Medio Ambiente y las direcciones generales oportunas. En nuestro caso es la Dirección General de Gestión del Medio Natural. Esta DG, no secunda a la F. Gypaetus en sus tareas de lucha contra el veneno, lo que realmente hacemos es colaborar estrechamente todos, y aquí entran también los agentes de medio ambiente, los cazadores, los ganaderos y, por supuesto la Guardia Civil a traés del SEPRONA. Por otro lado la Estrategia andaluza es competente en esta materia y con la Fundación Gypaetus coopera estrechamente con acciones dirigidas a la prevención y a la disuasión y que son inherentes al Programa de Reintroducción del Quebrantahuesos. En la actualidad, esta planificación está reforzada con un nuevo proyecto comunitario Life que amplía la lucha contra el veneno con acciones innovadoras a países como Portugal y Grecia.

– ¿Cómo ha afectado la reestructuración de personal que ha sufrido la Fundación al programa de reintroducción?

  La Fundación Gypaetus se constituyó en el año 2000 como acción complementaria al Programa de Reintroducción del Quebrantahuesos. Desde entonces, su plantilla ha fluctuado en base a los proyectos en marcha sin que ello afecte al desarrollo y continuidad de su principal objetivo. Desde entonces y hasta la fecha todos y cada uno de los técnicos y auxiliares que han pasado por la misma han cumplido su cometido y la Fundación agradece su esfuerzo y dedicación profesional a un proyecto que permanece y sigue creciendo con la labor vocacional y comprometida siempre de sus trabajadores. La reestructuración de la plantilla obedece al plan de trabajo marcado por una nueva dirección. Es comprensible el malestar que haya podido generar entre el personal afectado pero no tanto la gran campaña de difamación por ellos emprendida.

La Fundación Gypaetus paralelamente ha estabilizado la situación laboral de diez de sus trabajadores, cinco de ellos dedicados al Centro de Cría, cuya gestión integral asumió la Fundación en 2008 por encomienda de la Junta de Andalucía y el resto, personal de campo y oficina.

– ¿Contaba la Fundación con medios personales cualificados para llevar a cabo las liberaciones de 2011?

  Si, sin duda alguna, los técnicos y auxiliares preparados para ello tienen amplia experiencia (demostrable) en quebrantahuesos. Todo estaba preparado, incluso se habían visitado ya las cuevas de hacking para repasar y actualizar posibles mejoras, instalación de cámaras de videovigilancia, etc.  También los voluntarios estaban ya seleccionados. Es decir, se contaba, como todos los años, con un completo equipo, en lo humano y en lo técnico, para llevar a cabo el hacking.

Por último habría que añadir que desde 2010 todos los parámetros de la Fundación Gypaetus de interés o se mantienen o mejoran. Aumenta el nº de pollos nacidos en el Centro de Cría de Quebrantahuesos, aumenta el nº de aves que desde el programa europeo se concede a Andalucía para liberar, aumenta de forma espectacular el nº de visitas al centro de interpretación de Cazorla. Es decir, todo va a mejor. La muerte de 2 quebrantahuesos envenenados es una trágica noticia, pero no se ha ido a peor en esto, en 2010, murieron otros 2, igual que en 2009, e igual que en 2008. Es decir, que las pérdidas se siguen produciendo a este ritmo, no empeora la situación pero tampoco mejora. Es momento pues de replantear todo el trabajo de la fundación de los últimos años, que si bien ha sido positivo, no lo suficiente. Por eso ahora un nuevo y más realista plan de lucha contra el veneno.

Agradecimientos: 

a la Fundación Gypaetus, a través de su Responsable de Comunicación, Encarna Mansilla.

a Carlos Ruiz, antiguo trabajador de la Fundación.

a Luis Cano, por dos de las fotos que ilustran el reportaje.

You are not authorized to see this part
Please, insert a valid App IDotherwise your plugin won't work.

Be the first to comment

Deja un comentario