Ascensión al Mulhacen (3483m). Porque el verano está bien, pero de lejos.

Verano de 2009. Hace casi un mes y medio que estamos atrapados en Granada, y para alguien de Campocámara pasar los meses de julio y agosto en la capital son palabras mayores. El calor rige nuestras vidas y hace mella en nuestros cuerpos y espíritus: hace tiempo que valoro la posibilidad de comprar una espátula con la que separarme del sofá, y una tarde, al abrir la nevera, me sorprendo a mí mismo pensando que, en caso de poder comunicar los espacios del refrigerador y el congelador, tampoco sería tan incómodo dormir de pie… dentro del frigorífico.
La Carihuela del Veleta
Es evidente que las altas temperaturas han afectado a mi encéfalo y la materia gris comienza a cocerse: hay que escapar, siquiera por unas horas, de esta horrible ciudad. La situación es suficientemente desesperada como para que un republicano pida audiencia al Rey: nos vamos al Mulhacén.
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Dicho y hecho: nos echamos las mochilas a la espalda y bien temprano ya estamos metíos en verea. Para nuestra sorpresa, la gente del Agua Lanjarón ha colocado una enorme montaña idéntica al logo de su marca entre nosotros y el Mulhacén, así que las primeras rampas que tenemos que abordar son las que nos llevan a las inmediaciones de esta mega-valla publicitaria.
Raspones de Río Seco
Pero una vez superado este escollo nos asomamos a la vertiente sur de la sierra y el viento empieza a refrescar nuestros pasos. Justo lo que andábamos buscando.
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Y no solo eso, el viento trae consigo unas prometedoras nubes. Con algo de suerte, aún puede caernos un buen aguacero. Quién sabe, es posible que hasta acabemos empapados, tiritando y deseando estar recociéndonos en el sofá. La jornada promete. Un vistazo a las caras nortes de Mulhacén y Alcazaba confirma nuestras expectativas: lejos de ser una mera ilusión, acabar el día pasados por agua es una posibilidad cierta. Las nubes comienzan a ocultar las cimas… no quepo en mí de gozo.
Cima del Mulhacén
Pero cuando llegamos a la base del Mulhacén comienzan las blasfemias. Son 400 metros de desnivel a piñón. Habrá que tirar de matemáticas: calculando un grado a la baja por cada 100 metros, aproximadamente, casi salimos corriendo hacia arriba.
La Caldera del Mulhacén

 

La Caldera se hace cada vez más pequeña a nuestra espalda: el Rey nos abre las puertas de su Palacio y comprobamos… ¡que tiene aire acondicionado! Después de todo quizás haya juzgado mal a la realeza.
La Carihuela del Veleta

 

Y bueno, hicimos cima, no nos llovió, y al caer la noche estábamos lejos de la Caldera pero con la sensación de estar otra vez metidos en una olla a presión. No hay Rey que todo lo pueda, pero qué fresquito se estaba en Palacio…
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5 Comments

  1. Enhorabuena Andrés, me encanta tu blog, está fantastico muy buenas las fotos y las vivencias que cuentas, aprovecho para recordarte que me debes una subida al Mulhacen, un abrazo fenómeno y mucha suerte con la Integral.

    • Gracias Frán! Lo del Mulhacén lo apañamos este verano, que Fernando nos da 3 semanas para olvidarnos de los temas, así que hay tiempo de sobra. Suerte tb a vosotros en el Camino. Nene, que llevo dos días sin estudiar!! XDD

  2. Bueno bueno… el blog se va animando. Sólo has hecho que empezar y ya has puesto la ascensión al pico más alto de la Península Ibérica. Estas que te sales ñiño!!

    Tan sólo discrepo contigo en algún detalle… Granada es cualquier cosa menos una “horrible ciudad”….. no crees??

  3. 26/08/2010 – Para ir al Mulhacén este verano ya solo es necesario pisar nieve en el paso de la Carihuela. Es un nevero largo y aunque hay buena huella, a primera y última hora puede estar duro. El otro nevero que ha estado complicando la ruta este verano, el de los Machos, ya no invade totalmente la pista y se puede pasar sin pisar nieve.

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